Las notificaciones (push) y la dopamina

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Las notificaciones (push) y la dopamina

Las notificaciones en dispositivos electrónicos son algo relativamente nuevo, pero bastante común a día de hoy, en gran medida gracias al auge de las nuevas tecnologías, sobre todo las móviles.

Recuerdo mi época de adolescente cuando el Messenger de Microsoft estaba muy moda y todo el mundo lo tenía. La de horas que habré “tirado” de mi adolescencia con el dichoso Messenger de las narices… Aquellos zumbidos de las últimas versiones que podías enviar y recibir y que hacían temblar toda la pantalla todavía resuenan en mis oídos como si no hubiese pasado el tiempo. En realidad no recuerdo bien si el Messenger utilizaba notificaciones emergentes, que son aquellas que aparecen, por ejemplo, flotando por la pantalla del ordenador en alguna esquina, o únicamente notificaciones de audio. Lo que sí recuerdo es que parpadeaba la ventana (o a lo mejor era la parte de arriba de la conversación) para avisarte de que tenías un nuevo mensaje y, entonces, justo en ese momento, una sensación potente y placentera nacía, recorría y embargaba todo mi cuerpo, una sensación que en por aquel entonces ni se me ocurría pensar qué era, posiblemente ni siquiera era consciente de ella, pero sí que sabía una cosa, que me gustaba. Estaba enganchado a ella. Qué le voy a hacer, me molaba (y mola) recibir mensajes. La sensación de que alguien te buscase, preguntase por ti o simplemente contestase a tu mensaje después de una espera que parecía eterna, simplemente era genial. Era como un chute, no sabía bien de qué, pero un chute de algo bueno, eso seguro, ¿no? Pues, como decía Dumbledore en Harry Potter y la Piedra Filosofal cuando Harry le pregunta sobre el espejo de Oesed: sí y no.

Eso que recorría mi cuerpo y que de hecho lo sigue recorriendo cuando recibo algún mensaje o alguna notificación push (de estas hablaré más tarde) en mi iPhone, iPad o Mac (sí, tengo las tres cosas), era causado por la dopamina. Según Wikipedia, la dopamina “es un neurotransmisor (una molécula que transmite información desde una neurona a otra) producido en una amplia variedad de animales, incluidos tanto vertebrados como invertebrados”. Se trata además, de una molécula que libera nuestro cuerpo de manera muy inteligente para ayudarnos a cumplir ciertas tareas vitales para nuestro organismo y, por tanto, para nuestra supervivencia como especie (o al menos así era en la época prehistórica). Una de estas acciones es por ejemplo, la de comer. Nuestro organismo, muy sabio él, sabe que comer es esencial para sobrevivir, por ello cada vez que comemos o simplemente vemos comida en la lejanía o en alguna foto o video, nuestro organismo segrega dosis de dopamina para hacernos sentir bien. ¿Qué pretende conseguir nuestro cuerpo con ello? Pues que encontremos en el hábito de comer una sensación placentera y de disfrute suficientemente atractiva como para motivarnos a volver y querer más. Ahora que lo pienso, esto me suena, era siempre lo que me decían de pequeño sobre las drogas, o cualquier dependencia o adicción, que siempre se vuelve a por más y que es muy difícil desengancharse una vez has caído en la tentación de probarlo.

Aunque tal vez compararla con una droga sea pasarse un poco, ciertamente la dopamina es un arma de doble filo, ya que te otorga esa sensación de gustirrinín, pero también genera adicción. ¿Nunca te has preguntado por qué te gustan las sorpresas? ¿O las recompensas inesperadas? Tal vez no te gusta tanto la sorpresa como tal, si no la sensación que inunda tu cuerpo, la que te provoca la dopamina. En las dosis adecuadas y en las situaciones adecuadas no hay problema, lo que ocurre es que, debido a las nuevas tecnologías y los cambios que están produciendo en nuestra sociedad y en nuestra manera de vivir, trabajar y relacionarnos, nuestro organismo se ha distorsionado y ahora genera dosis de dopamina aún cuando no es estrictamente necesario para nuestra supervivencia. He aquí el enorme poder (e influencia) de las notificaciones y su efectividad. Consiguen provocar en nosotros reacciones fisiológicas que en otros escenarios consideraríamos como genuinas, pero de manera “artificial”.

Volviendo a lo del Messenger, aquí había un problema y es que, si no estabas conectado, no te enterabas de cuando alguien te escribía (o al menos así lo recuerdo yo). Tal fue vez porque Microsoft no vio en su software de mensajería instantánea una fuente de ingresos interesante, la cuestión es luego llegaron Whatsapp y los Smartphones y Messenger pasó a la historia. Con estos nuevos dispositivos nació una nueva manera mucho más rápida y en cierto modo, mucho más intrusiva, de comunicarnos. El móvil se convirtió en una extensión de nuestro cuerpo y sus creadores se dieron cuenta de que necesitaban alguna herramienta para avisar a los usuarios de las novedades que se daban en el mundo digital aún cuando no estuviesen en ese momento utilizando la app.

Así nacieron las notificaciones push, esos mensajes cortos que aparecen de pronto flotando en las pantallas de nuestros dispositivos móviles avisándonos de que alguien ha dado like a nuestro último post en Instagram o Facebook. Se trata de una potente herramienta para llamar la atención del usuario e intentar motivarlo y atraerlo para que haga aquello que queremos, típicamente acceder a nuestra app o página web. ¿Por qué? Porque en el mundo de las apps y las páginas web, existen dos KPIs o indicadores clave de rendimiento, que juegan un papel crucial en el éxito de una compañía cuyo pilar sean los usuarios. Esos dos KPIs son el MAU o usuarios mensuales activos y el ARPU o ingresos medios por usuario. Según Paul Graham, VC y Fundador de Y Combinator: “Si existe un dato que todo fundador debería conocer siempre, es la tasa de crecimiento de la compañía. Así es como se mide una startup. Si no sabes ese dato, ni siquiera sabes si lo estás haciendo bien o mal. La mejor manera de medir el crecimiento es a través de los ingresos. La siguiente mejor manera, para startups que inicialmente no están generando ingresos, son los usuarios activos. Esta última es una forma válida de reflejar el crecimiento de los ingresos, porque cuando la startup empiece a tratar de generar beneficios, éstos probablemente serán un múltiplo constante de los usuarios activos.”

Cuando tu modelo de negocio se sustenta gracias a atraer nuevos usuarios a tu plataforma, fidelizarlos y conseguir que dediquen el mayor tiempo posible en ella estos dos KPIs acaparan todo el protagonismo. Las notificaciones push, junto con otros métodos, son una parte esencial dentro de esa estrategia de mejora continua del MAU y ARPU. De nada le serviría a Facebook tener una base de datos de usuarios enorme en su plataforma, si luego nadie accediese a ella ni consumiese su contenido. Sería una completa ruina para ellos, porque su fuente de ingresos más importante, al igual que la de Google, es la publicidad, y la publicidad sólo tiene sentido si se muestra donde hay una masa importante de potenciales clientes.

Otro caso sería por ejemplo el de Candy Crush y los juegos para móvil, en donde las notificaciones push tienen importancia capital como herramienta de comunicación directa entre la empresa y sus tan queridos usuarios. ¿Nunca te ha llegado una notificación push o un email diciéndote que te echan de menos cuando llevas un tiempo sin jugar? Ajá. Tal vez en el caso de los juegos no esté tan claro el papel de la dopamina, pero si pensamos en las notificaciones push de Whatsapp o de redes sociales como Instagram, Facebook, Twitter o Snapchat, entonces se ve más claro. ¿No sientes el deseo irrefrenable de mirar tu móvil cuando escuchas el sonido de una nueva notificación o cuando lo sientes vibrar? Esa reacción se debe en parte, gracias (o no) a la dopamina. Cuando un usuario recibe una notificación de que su última foto subida a Instagram ha recibido tropecientos likes y comentarios, nuestro organismo segrega grandes dosis de dopamina que nos hacen convertirnos en adictos a subir contenido a la red, porque nos gusta lo que se siente.

En resumen, creía necesario escribir sobre la importancia de las notificaciones desde un punto de vista empresarial, como herramienta esencial para cualquier proyecto digital, pero también quería dejar constancia de que no siempre todo es de color de rosa. Creo que preguntarnos el por qué de las cosas es algo muy importante y revelador. A veces lo que descubrimos no es muy bonito, pero no por eso debemos cerrar los ojos e ir a ciegas. Es necesario tomar consciencia del mundo que nos rodea y saber el por qué de nuestras acciones y reacciones, así al menos, estaremos en igualdad de condiciones.

By | 2017-09-15T17:34:20+00:00 September 6th, 2017|Apps, Business, Marketing|1 Comment

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